El Online Safety Act (OSA) del Reino Unido es una ley tan ambiciosa como polémica. Promulgada en octubre de 2023 e implementada progresivamente hasta 2025, pretende proteger a niñas, niños y adolescentes de contenidos ilícitos u ofensivos en internet, imponiendo a las plataformas que alojan contenido generado por usuarios (redes sociales, foros, servicios de mensajería, etc.) un nuevo deber de cuidado frente a sus comunidades. Para quienes trabajamos en tecnología o en procesos de transformación digital, entender su alcance es vital: el Reino Unido se ha convertido en un laboratorio regulatorio cuyos efectos reverberarán en el resto del mundo, incluida Latinoamérica.
Este artículo profundiza en la OSA, analiza sus críticas y evalúa su posible proyección en nuestra región, especialmente en Chile, donde la discusión sobre la protección de menores y la privacidad digital también está en auge. Además, encontrarás un cuadro de hechos relevantes que resume los momentos clave de la ley.
Cómo funciona la Online Safety Act
La OSA se centra en dos tipos de servicios: aquellos que permiten la interacción directa entre usuarios y aquellos que proporcionan funciones de búsqueda. Desde el 25 de julio de 2025 exige que más de 100 000 empresas, incluidas redes sociales, foros, servicios de mensajería y sitios de transmisión de video, implementen mecanismos robustos para prevenir que los usuarios accedan a contenido ilegal o perjudicial, mediante la evaluación de riesgos, filtros y procesos de moderación. La ley obliga, además, a establecer límites de edad para ciertos contenidos y su incumplimiento puede acarrear multas de hasta el 10 % de los ingresos globales de la compañía o 18 millones de libras esterlinas, lo que sea mayor.
Otra novedad es que los gerentes de plataformas pueden enfrentar responsabilidades penales si no colaboran con las solicitudes de información de Ofcom (el regulador británico) o si no garantizan que la empresa cumple sus deberes de seguridad infantil. Ofcom, por su parte, puede auditar y exigir medidas correctivas.
Medidas de verificación de edad
El componente más visible de la OSA son los controles de edad para bloquear el acceso de menores a pornografía, contenidos de autolesión, suicidio o trastornos alimentarios. Estas medidas, propuestas en las reglas de seguridad infantil de mayo de 2024, entraron en vigor el 25 de julio de 2025. Se permite a los servicios utilizar tecnologías como estimación facial, verificación bancaria, reconocimiento de identidad y comprobación con tarjetas de crédito para confirmar la edad de los usuarios.
Sin embargo, el resultado ha sido paradójico: el uso de redes privadas virtuales (VPN) se disparó un 1800 % y apps de VPN encabezaron las descargas en las tiendas de aplicaciones. El propio sector de proveedores de verificación de edad reconoce que, desde la entrada en vigor de la ley, se realizan cinco millones de verificaciones adicionales al día.
Límites y controversias

1. Definición de “contenido dañino” y alcance excesivo.
Aunque su objetivo declarado es proteger a la infancia, la OSA ha sido criticada por la amplitud de su definición de “contenido dañino” y por los poderes que otorga a Ofcom para moderar contenido legal. En noviembre de 2022 se eliminó del proyecto la obligación de retirar o bloquear contenidos “legales pero dañinos” dirigidos a adultos, pero sigue aplicándose a menores.
2. Verificación de edad y privacidad.
La ley no prohíbe que los proveedores de verificación de edad moneticen o compartan los datos personales de los usuarios; sólo se les exige cumplir las normas de protección de datos. Diversos usuarios han expresado frustración porque deben entregar información sensible a un tercero sólo para acceder a un sitio web.
3. Amenaza al cifrado y a la privacidad.
La parte más polémica es la facultad de Ofcom para exigir a los proveedores “tecnologías acreditadas” que escaneen comunicaciones cifradas en busca de material ilegal. Esto implica un escaneo en el dispositivo(client‑side scanning) de servicios como WhatsApp, Signal o Element antes de cifrar los mensajes, lo que equivaldría a interceptar cada mensaje. Expertos en criptografía han afirmado que esta práctica generaría innumerables falsos positivos y resultaría ineficaz para combatir extremismo o abuso sexual infantil. Un informe de la British Computer Society señaló en septiembre de 2023 que imponer escaneo de mensajes cifrados no es viable sin crear graves riesgos de seguridad y vigilando a millones de usuarios.
4. Desinformación y discurso político.
La OSA nació tras un “libro blanco” publicado en 2019 para responder a la preocupación por la difusión de desinformación en redes sociales. A pesar de ello, un informe del Comité de Ciencia, Innovación y Tecnología (SITC) del Parlamento británico concluyó en julio de 2025 que la ley no aborda adecuadamente la amplificación algorítmica de desinformación “legal pero dañina”. La presidenta del comité, Chi Onwurah, recalcó que las redes sociales no son neutrales y llamó a adoptar principios basados en la seguridad pública, la libre expresión, la responsabilidad compartida y el control de los datos.
Cronología y hechos relevantes de la OSA
| Fecha/Hito | Hecho | Detalle |
|---|---|---|
| 8 abril 2019 | Publicación del Online Harms Whitepaper | El gobierno británico esboza por primera vez un marco de deber de cuidado para plataformas. |
| mayo 2021 | Primer borrador de la Online Safety Bill | Incluye nuevas obligaciones para “servicios de categoría 1” (como Facebook y TikTok), evaluación de impacto en libertad de expresión y responsabilidad penal para directivos. |
| noviembre 2022 | Se elimina la sección “legal pero dañino” | Tras críticas de parlamentarios y organizaciones civiles, se reduce su alcance para aplicarlo solo a menores. |
| octubre 2023 | Aprobación de la Online Safety Act | Recibe Royal Assent y se convierte en ley tras un proceso legislativo de más de cuatro años. |
| diciembre 2024 | Ofcom publica códigos de práctica sobre daños ilegales | Entran en vigor en marzo 2025 y obligan a plataformas a realizar rigurosas evaluaciones de riesgos, filtrar contenidos nocivos y modificar algoritmos para proteger a menores. |
| 25 julio 2025 | Inicio de los controles de edad | Los servicios deben impedir que menores accedan a pornografía o contenidos de autolesión mediante técnicas de verificación (IA facial, ID digital, etc.). |
| agosto 2025 | Incremento masivo de uso de VPN y controversias | El despliegue de la edad verificada dispara el uso de VPN y surgen denuncias de censura de contenidos lícitos (por ejemplo, publicaciones sobre Palestina, Alcoholics Anonymous o arte clásico). |
¿Qué dice Latinoamérica sobre la OSA?

En general, la región no cuenta con una legislación equivalente que exija verificaciones de edad o que obligue a las plataformas a escanear mensajes cifrados. Sin embargo, el debate sobre la protección digital de la infancia y la moderación de contenidos se intensifica en varios países:
- Brasil ha discutido el Proyecto de Ley 2630/2020 (conocido como Marco Civil da Internet 2.0), que busca regular la desinformación y exigir transparencia a las plataformas. Aunque no contiene disposiciones de verificación de edad, propone sanciones y obligaciones similares a las de la OSA en materia de moderación.
- México y Argentina han propuesto leyes para combatir los abusos en redes sociales y la difusión de contenidos dañinos, pero ninguna incluye escaneo de comunicaciones cifradas.
- Chile se destaca por su Ley Marco de Ciberseguridad (Ley 21 663), promulgada en abril 2024 y aún en proceso de implementación, que reconoce el derecho a usar cifrado en su artículo 3.6b freedomhouse.org. Esta ley establece que toda persona puede aplicar técnicas de seguridad informática, incluido el cifrado. Además, el nuevo proyecto de Ley de Protección de Datos Personales, aprobado por el Congreso en agosto 2024 pero que entrará en vigencia dos años después, crea una Agencia de Protección de Datos con facultades sancionadoras.
Criterio local
Las autoridades chilenas no restringen el uso de la comunicación anónima ni exigen real‑name verification para acceder a servicios en línea. La Constitución garantiza la inviolabilidad de las comunicaciones privadas y se requiere autorización judicial para cualquier interceptación. De hecho, la Ley Marco de Ciberseguridad ha sido elogiada por organizaciones de derechos digitales internacionales por reconocer el cifrado como un derecho.
Esta postura contrasta con la OSA, que potencialmente debilita el cifrado mediante el escaneo previo a la encriptación. Incorporar una legislación similar en Chile implicaría modificar principios constitucionales y la recién aprobada ley de ciberseguridad. Además, en un país donde las políticas públicas se debaten en función de los derechos fundamentales y el respeto a la privacidad, la idea de obligar a empresas a vigilar los mensajes de sus usuarios se percibiría como una regresión a los tiempos del sistema Echelon, la red de espionaje anglosajona que en los 90 despertó la alarma mundial por sus interceptaciones masivas.
Implicaciones y desafíos para la región
1. Impacto en la privacidad y libertad de expresión.
La experiencia británica demuestra que legislar con fines protectores puede acabar erosionando derechos fundamentales. La obligación de verificar la edad obliga a los usuarios a entregar datos biométricos o documentos sensibles; el escaneo de mensajes vulnera la confidencialidad de las comunicaciones y genera falsos positivos que terminan censurando contenidos legítimos. Para Latinoamérica, donde la vigilancia estatal y el uso de spyware han suscitado controversias, adoptar un marco similar sin garantías sólidas podría exacerbar la desconfianza hacia las instituciones y las plataformas.
2. Protección de niños y adolescentes versus derechos digitales.

La preocupación por el acceso de menores a contenidos dañinos es legítima. Sin embargo, la experiencia con la OSA demuestra que los filtros tecnocráticos no bastan Los niños recurren a VPN y otras herramientas para eludir el control, mientras los adultos ven restringido su acceso a información o apoyo en temas sensibles. Las políticas deben combinar educación digital, apoyo parental y filtros adaptativos sin comprometer la privacidad de la población adulta.
3. Necesidad de transparencia y rendición de cuentas.
Un marco normativo robusto debe exigir que las plataformas informen públicamente sobre sus algoritmos de recomendación y moderación, así como de sus procedimientos para la detección de abusos. La OSA ha sido criticada por no abordar la amplificación de desinformación, un problema que el Comité de Ciencia, Innovación y Tecnología del Parlamento británico considera central.
4. Cooperación regional e internacional.
La tendencia global apunta hacia una mayor coordinación entre países para combatir los delitos en línea. La OSA inspira iniciativas similares en Australia y la Unión Europea, pero la clave estará en diseñar normas armonizadas que respeten la privacidad y la libre expresión, tal como plantea la Ley Marco de Ciberseguridad chilena. Latinoamérica podría liderar un enfoque que combine protección infantil y defensa de derechos humanos, evitando caer en esquemas de vigilancia masiva dignos de un guiño a Echelon.
Conclusión
La Online Safety Act británica es un experimento legal que ha puesto a prueba los límites entre la protección y la vigilancia digital. Si bien pretende salvaguardar a los menores y frenar la difusión de contenidos ilícitos, sus mecanismos —como las verificaciones de edad intrusivas y el escaneo de mensajes cifrados— amenazan la privacidad y la libertad de expresión, generando un efecto boomerang: el aumento del uso de VPN y la censura de contenidos legítimos.
Para Chile y otros países latinoamericanos que promueven leyes modernas de ciberseguridad y protección de datos, el desafío consiste en aprender de los errores británicos. Proteger a las niñas y niños en la era digital requiere normas claras, transparencia de las plataformas y educación, no la imposición de sistemas de vigilancia masiva. En otras palabras, debemos construir una internet segura sin convertirnos en nuestros propios “Gran Hermano”.
Revisa un muy buen video de un gran actor del mundo de la tecnología, Marc Vidal:




